Cuando hablamos de “manos que ayudan”, no solamente hablamos de una clínica de fisioterapia para personas de escasos recursos con algún tipo de discapacidad que no cuentan ni con la posibilidad ni con los recursos necesarios para movilizarse.
Cuando hablamos de “manos que ayudan”, no solamente hablamos de una clínica de fisioterapia para personas de escasos recursos con algún tipo de discapacidad que no cuentan ni con la posibilidad ni con los recursos necesarios para movilizarse.
En el año 2022, se hizo realidad un sueño que sabemos, nació en el corazón de Dios. Un proyecto que como CARES habíamos tenido por mucho tiempo y que Dios permitió se hiciera una realidad gracias al apoyo incondicional de muchas personas quienes se unieron a nuestro deseo de poder apoyar a la población con discapacidad de la zona paracentral, en la ciudad de Cojutepeque, departamento de Cuscatlán en el bello país de El Salvador.
Cuando hablamos de “manos que ayudan”, no solamente hablamos de una clínica de fisioterapia para personas de escasos recursos con algún tipo de discapacidad que no cuentan ni con la posibilidad ni con los recursos necesarios para movilizarse a cualquiera de los centros de rehabilitación gubernamentales ubicados en las principales ciudades de nuestro país.
“Manos que ayudan” tampoco es solo un lugar en el que reciben servicios de terapia ocupacional, enfermería, apoyo psicológico, emocional y espiritual gratuitamente. No es solamente el lugar donde acuden para solicitar ayuda cuando necesitan gestionar apoyo económico para costear sus consultas médicas, realización de exámenes, compra de medicamentos, o algún tipo de ayuda que para ellos es incosteable.
Cuando decimos “Manos que Ayudan”, nos referimos a “un hogar” fuera del hogar de cada una de éstas personas, que más que pacientes para nosotros son nuestra familia, que más que individuos con una discapacidad o familiares de una persona con discapacidad, son madres, padres, abuelos, abuelas, tíos, tías, esposos, esposas, hermanos, hermanas, hijos e hijas a quienes la vida les cambió en un segundo y quienes tienen que luchar a cada momento no solo con el estigma de vivir con una discapacidad, pero también con el gran reto de enfrentar cada mañana la tristeza de vivir en una extrema pobreza la cual es una realidad que deben aceptar debido no solo a la falta de un empleo digno, pero adicionalmente en muchos casos al abandono de sus familiares cercanos, quienes al verlos imposibilitados de valerse por sí mismos, optaron por dejarlos solos y comenzar una nueva vida lejos de ellos.
MANOS QUE AYUDAN:
Margarita Flores. Licenciada en Fisioterapia.
Marbely Morales. Licenciada en Enfermería.
Por todo esto, “Manos que ayudan” es también un hombro para llorar, un lugar a donde acudir cuando se necesita un consejo, una palabra de aliento, un abrazo, una oración o cuando se anda en busca de un refugio de paz.
Somos también el lugar idóneo para celebrar en familia esos días especiales en el año, cuando por unas horas nos olvidamos de todo el dolor, la tristeza y las dificultades para convertirnos todos juntos, en un hogar donde reina el infinito amor de Dios.
Si usted desea ser parte de ésta gran familia de amor, contáctenos y le informaremos cómo puede ser uno más de esas maravillosas personas que hacen de éste precioso sueño, una hermosa realidad.
Nuestra clínica está ubicada en 8a Calle Poniente, Barrio San Nicolas, Colonia Las Mercedes, casa #4, Cojutepeque, Cuscatlán, El Salvador.